domingo, 14 de abril de 2013

Pato, un Ave de Mundo










Un poco de historia
El pato criollo, se dice, procede de América. Se encuentra salvaje en EEUU, México, América Central, Sur América y otras variedades de especies salvajes en América del Norte, Europa y Asia. Lo que conocemos hoy como pato doméstico proviene del pato salvaje o llamado también "Ánade Real". Se dice comenzaron a ser domesticados hace más de 2000 mil años. Los romanos los criaban con fines alimentarios.
Éste es de cuello corto, cuerpo redondeado, patas cortas y tiene un alto porcentaje de grasa. Si le eliminamos la piel va a quedar más parecido a una carne magra. Eso es lo bueno de este animal, tiene opción de consumirse con grasa o no. De los más conocidos existen el pato Pekín y el Barbarie, que se destinan más para el consumo de carne, y luego está el Mulard, que es un cruce entre los dos anteriores y su fin es para el consumo de foie gras. El más consumido es el Pekín, a pesar que el Barbarie es de mayor calidad, ya que su carne contiene menos grasa  y mucho más sabor.
El foie gras  ya se conocía en la época de los  egipcios y griegos, cebando a sus patos.  Hoy en día se somete al ave a una alimentación forzada. Literalmente, le meten la comida por un embudo. Éste se basa en un alto contenido de hidratos de carbono, la mayor parte es grano de maíz. Se alimenta por unos 15 a 20 días. Esto se conoce como embuchado o "gavage" en francés. Éste es un método que se está prohibiendo en muchos países y se está tratando de evitar.
A la hora de comprar un pato debemos tener en cuenta:
 Debe tener un olor fresco, textura firme y su grasa sea de color blanquecina, sin llegar a un color amarrillento. Su carne debe de ser de un color morado oscuro. Si deseamos una carne más suave, las hembras jóvenes cumplen con esa característica. Los huevos contienen vitamina A, E, B entre otras, minerales como fósforo, calcio, potasio y son una gran fuente de proteína. Al contener  tantas vitaminas y minerales, éstos previenen enfermedades en los ojos, fortalece el sistema inmunológico y contiene propiedades anticancerígenas. También favorece al cuidado de la piel y las mucosas.
Esto va a variar según la alimentación del ave y especie.

Hablemos un poco de cómo cocinarlo: si vamos hacerlo entero, debemos procurar una cocción lenta y prolongada para que pierda bastante grasa y a su vez quede bien tierno. Tiene un sabor fuerte, así que puede ir bien con hierbas, frutos secos, frutas, licores como brandy y queda bien con sabores agridulces.

Siempre debemos cocinarlo con una rejilla para que la grasa drene. Podemos saber que nuestro pato está listo cuando vemos que la piel esta crujiente y la grasa ha desaparecido o la temperatura interna es de  165 F (73°C). Tiempo por libra: unos 45 min. Se recomienda, y a mi gusto personal, dejarlo 24 horas en salmuera para mejor resultado. Si vamos a cocinar sólo la Magret del pato, comenzar por el lado de la grasa haciendole unos cortes incisivos  en forma diagonal al derecho y alreves, que no lleguen hasta la carne. Ésta se consume poco cocida, a gusto personal, cuánto más cocido, más duro queda. De ésta podemos obtener el jamón de pato que se logra sometiendo a la Magret a un proceso de sazonado y secado.

Podemos hacerlos de muchas maneras:
Rellenos, deshuesados, enteros, porcionados. Todo ésto puede hacerse estofado, ahumado, confitado, encurtido, todo a la parrilla. Se presta para mucho.
Acordémonos que según la manera que lo cocinemos va a ser el resultado final. Si es en cocciones lentas y prolongadas en un caldo, obtendremos un pato que se deshilacha. Al revés de la parrilla, si lo cocinamos demasiado, nos puede llegar a quedar más duro. Siempre recomiendo bañarlo con alguna sustancia líquida.


Receta

Magret 1unid.
Pera
Durazno
Jugo de limón
Azúcar 1cda.

Salsa:
Balsámico 1 tza.
Miel 3 cucharadas
Naranja 1 unid.
Ciruelas 2 unids.
Azúcar 2 cucharadas

Procedimiento:
Hacemos cortes diagonales a la Magret sin llegar a la carne, y la colocamos sobre la parrilla de ese mismo lado. Vamos a poner una vasija de barro sobre la parrilla y le echamos el balsámico, la miel,  la azucar, el jugo de naranja y las ciruelas a la mitad. La zanahoria en tres pedazos grandes, luego la retiramos cuando la salsa empieza a agarrar cuerpo. Partimos la pera a la mitad y el durazno también, sin carozo. Lo pasamos por azúcar con jugo de limón y lo sellamos a la parrilla. Una vez la Magret se comienza a dorar, y vemos que ha perdido grasa, lo volteamos, cocinamos un momento más y retiramos. Bañamos con la salsa y acompañamos con la pera y el durazno caramelizados.

¡Disfrútenlo, gózenlo y compartan! Entonces COCINEN....

Simplemente Uruguayo . . . . .
























1 comentario:

  1. me encantan estos sabores y tambien el mercado de cosumo ya que estoy trabajando en la produccion de patos

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